lunes, 24 de noviembre de 2014

Principios

Tino y Gilberto, de 2ºA y B respectivamente, nos ofrecen la siguiente historia:


QUIEN NO TIENE PRINCIPIOS,
 ES DE QUIEN ESTÁ SUJETO A UN FINAL

CAPÍTULO 1
Me desperté en aquella habitación oscura, con apenas una rejilla por la que no se veía nada y un mísero retrete. Ya llevaba una semana, pero parecía una eternidad.
Se acercó un guardia con una cara que definía normas en su mirada, una cara posible de interpretar diversas leyes...
Mientras daba unos firmes pasos, a gritos decía:
- ¡Al comedor!
Abrieron mi celda, y por entonces sentí algo más de libertad, aquella que me quitaron hace tiempo...
Al llegar al comedor me encontré con García, pensaba que era un chulo pero al conocerlo sabía que sería la mejor persona de la trina.
Pensé que ya todo había acabado, pues era huérfano, y solo tengo un hermano con el que mantengo el mínimo contacto, hay cosas en el pasado que nos han distanciado y ha sido difícil unirnos de nuevo.
Pasé unos días difíciles, no tenía dinero para costearme un buen abogado que me sacase de aquí, en busca de mi libertad, una nueva vida, si allá fuera no era feliz...¿aquí lo iba a ser?




CAPÍTULO 2
Me dirigí hacia aquel cutre gimnasio que tenía tres barras y poco más, fui con García y le empecé a contar mi pasado:
- ¿Cómo has llegado hasta aquí? - le digo García
- Todo empezó con el fallecimiento de mi abuela cuando tenía 14 años, me metí en el mundo de las drogas entre aquellos chiquillos aislados del instituto,  aquellos que faltaban casi todos los días, aquellos que siempre se adelantaban a todo y hacían todo por primera vez. Empecé a fumar con ellos, apartarme de la sociedad y a entrar en un callejón sin salida. A mis padres también les costó aceptar el fallecimiento de mi abuela, era el pilar de la familia, aquella que hacía todo lo posible por cenar juntos en noche buena... Mi profesor de biología se enteró de mi adicción y se puso en contacto con mis padres, la primera decisión fue hablar conmigo y restringirme las salidas, no darme dinero y controlarme todos los segundos de mi vida, al menos, por entonces... Me metieron un centro de menores especializados en mi problema, pasé 4 años de mi vida, salí de aquel sitio que me destrozó la vida cuando ya era mayor de edad.  No tenía estudios, y por tanto, trabajo. Tenía que complacer mis vicios y para ello empecé a robar, primero a los padres de mis amigos pero después, robaba a negocios... Pero... ahora estoy aquí por el asesinato de un chico, no fui yo, pero las pruebas dicen que sí.
- y tú, ¿por qué estás aquí?- le dijo Suárez
Simplemente un robo a una joyería y se me acusa que fui yo porque tengo antecedentes penales.
Juntos pasaron la mañana en el gimnasio hablando de su pasado y el por qué están ahí.




CAPÍTULO 3
Al salir del gimnasio fuimos juntos al comedor, cogimos la bandeja y nos dirigimos al mostrador a escoger entre aquellas pocas y variadas comidas. Mi bandeja tenía un poco de arroz y ensalada, la de él, un pan abierto y algo de ensalada para rellenar, de bebida solo había agua de un chorro de la cual, se podía decir que no era la mejor que sabía.
El día continuó y la vida siguió, bueno... ``vida´´ que te quiten la libertad sin razones es duro, todos los días son actos de impotencia sin saber qué hacer y estar en un sitio donde tu palabra no vale nada, es duro, muy duro.
Cuando salimos del comedor, pasamos el día en el patio, compartiendo nuestros buenos momentos y los no tan bueno, de todas nuestras conversaciones, la que más recuerdo es esta:
- A sus órdenes señor - le dije seriamente en tono irónico.
- Hazme feliz por un día y apártate de mi camino - me dijo él sin pensarlo dos veces.
Esta respuesta no me la esperaba pero continué.
- No puedo hacer real lo imposible cuando mi vida entera es una fantasía - le dije riéndome, quizás, para no llorar.
Una leve sonrisa y me contestó:
- Pe... pe...pero....Suárez, ¿cómo un tío tan fuerte como aparentas ser tu puede ser así? No puedo entender esto, tenía una imagen paralelamente distinta a lo que acabo de oír.
- Acuérdate amigo mío, no todos somos los que aparentamos ser, por eso no todas las personas que nos dan sorpresas son objetos...
Con una mirada que parecía un poema y sin añadir nada más, la conversación acabó.





CAPÍTULO 4
Era la mañana del Lunes, 1 de diciembre de 2013, recuerdo perfectamente esta fecha, es una de esas fechas que nunca se olvidan, sobretodo, por el motivo.
García y yo nos encontrábamos en distintas celdas, por lo que hasta las 9 de la mañana cuando era la hora del desayuno y abrían aquellas absurdas rejas no nos podíamos ver.

Desubicado en aquel comedor, no lo encontré y enseguida me preocupé.

Más tarde me di cuenta de que no era el único que faltaba y empecé a preguntar, era el primer día del mes, y esto significaba que se retiraban los que cumplían la condena impuesta a cada uno.
En ese momento, me dirigí a su celda, la número 13, era de esperar, no estaba...
García había cumplido sus cinco años de condena impuesta en aquel juicio.
Me fastidió que no me hubiera contado esto, sabiendo toda la confianza que deposité en él al contarle un breve resumen de mi vida.

Me encontraba solo, no tenía a nadie.

Y la vida siguió, como las cosas que no tienen mucho sentido...




CAPÍTULO 5

Tras aquel duro día, comenzó otra jornada en aquel ``infierno´´ se podía decir.
Martes, 2 de diciembre de 2013. Como era de costumbre, los martes de 10 a 12 de la mañana después del desayuno, habían visitas de algunos familiares, amigos...
Cuando estaba depositando la bandeja en la salida del comedor, un guardia se le acercó diciéndole:
- Tienes una visita - le dijo seriamente.
- ¿Cómo? ¿yo? - me preguntaba sabiendo que la única persona que vendría, tampoco lo haría.
- Sí, un chico pregunta por ti. Acuda a la sala o perderá su tiempo - le dijo el guardia.
Me dirigí hacia aquella sala que pensé que nunca iba a pisar. Y sorprendentemente, estaba él. ¡García!
No dudo en acercarse a él y darle un abrazo amistoso. Sin dudarlo más le pregunté:
- ¿Qué haces aquí? - pregunté enfadado pero sorprendido.
- Pues eso, acabé mi condena y salí de esta basura. - me respondió
- Pero... ¿por qué no me dijiste nada? - le volví a preguntar.
- Ni yo mismo me acordaba que esto acabase ayer, me lo dijeron sin darme tiempo a despedirme de mis compañeros y por eso ahora estoy aquí. - me respondió.
- Tengo algo importante de contarte, hoy me han confirmado lo de la cadena perpetua... esta noticia me ha destrozado. - le dije bajando la cabeza.
- No te preocupes, buscaremos una solución.





CAPÍTULO 6

Pasaron aquellos duros días sin él.
Y otra vez llegó el martes el día de las visitas.
No lo esperaba, pero él acudió de nuevo.
Y ...¿ahora? ¿qué haces aquí? - le pregunté.
Tras tu noticia he decido planear una huída perfecta - me respondió.
- ¿¡QUÉ!? - exclamé y pregunté.
- Pues eso, que he conseguido los planos de la cárcel y he planeado la huida perfecta, te explico.- me dijo.
- Pe...pe..pero, haber explícate. - le repliqué.
- He conseguido toda la información de la cárcel, en cuanto a salidas, muros, entrada de alimentos, salida de los residuos...
- ¿y....? le pregunté.
- ¿Sabes la puerta verde al fondo del patio que pone salida de emergencia? - me preguntó con ese tono maligno.
- Si...¿por? - le pregunté.
- Esa puerta da a la sala de visitas. Los martes a las 11,55  ya no quedan familiares, amigos... y los guardias están en la salida registrando a éstos. Entonces a esta hora cruzamos esa puerta y dentro de la sala hay un gran conducto de ventilación que conecta toda la cárcel con la salida. Habría que llevar unos tornillos de estría para abrir las rejillas y con un mapa que tengo preparado, nos dirigimos hacia la salida. Habrá que saltar pero, justamente debajo coincide un gran contenedor que puede servirnos para saltar y caer bien.
-¿ Y si nos perdemos en ese gran laberinto de conductos de aire? - le repliqué.
- No te preocupes está todo organizado. El próximo martes, prepárate. A las 11,50 sitúate enfrente de la puerta verde.


Capítulo 7

Cuando ya casi había cumplido un mes aquí en la cárcel, llego el esperado martes.
Ésta vez, no me llamaron, no había venido nadie... yo lo esperaba y me asusté. Aún así, acudí como me había dicho a las 11:50 a aquella puerta verde del fondo.
Cuando estaban desalojando la sala y no quedaba nadie, me introduje en ésta y enseguida apareció él.
Me gritó:
- ¡RÁPIDO! ¡VEN!
- ¡ NO GRITES ! - le repliqué.
Me acerqué hacia aquella gran rejilla negra, él empezó a desatornillar todo y cuando terminó fui yo el primero en entrar y después él. De nuevo, tuvo que atornillarla de alguna manera.
Ahí dentro estaba todo oscuro y hacía frío. Con una linterna y un mapa nos fuimos moviendo, gateando o arrastrándonos, en función del ancho del tubo.
Había que hablar bastante bajo porque la mínima voz se podía oír en toda la cárcel debido al eco.
Estaba muy nervioso, cualquier paso en falso y todo acabaría ya. Esto es o la gran victoria o la derrota definitiva.
Y el trayecto continuó...


CAPÍTULO 8

Ya empezaba a notar los dolores de la espalda, pisé un agujero pequeño que hizo algo de ruido, el corazón palpitaba a mil por hora, pero por suerte no pasó nada.

y.. ¡por fin! Llegamos hasta la salida, contento y entusiasta le dije:
- ¡ venga ! ¡ Desatornilla ya!
Empezó a desatornillar y de una patada quitó aquella absurda reja que abría puertas a la libertad.
Inesperadamente, allí estaba Antonio, mi hermano, en su Audi A3. Por lo visto él era muy buen amigo de García y al enterarse de que el Antonio que él conocía era mi hermano, no dudó en llamarlo y contarle todo lo planeado y le añadieron una estrategia al plan. Desde Seattle, dónde el trabaja para su empresa, sacó un billete de avión para ir hasta la cárcel, y otros tres de vuelta. En su coche, fuimos de inmediato al aeropuerto solo quedaban cinco minutos para embarcar.
Me emocioné mucho con este reencuentro inesperado, pero le estoy muy agradecido, ahora vivo libre y soy una nueva persona, me ha explicado cómo funciona su empresa y ahora trabajo con él. Esta vida es la que había deseado hace mucho tiempo atrás nadie supo darme esta vida y por eso le estoy tan agradecido, apareció en el mejor momento de la mejor manera.
Ahora somos hermanos.
Ahora soy una persona.
Ahora soy ...


FELIZ

No hay comentarios:

Publicar un comentario